Qué ver en Montmartre. 12 Lugares Imprescindibles + 1 Lugar Secreto.

Qué ver en Montmartre. 12 Lugares Imprescindibles + 1 Lugar Secreto.

A unos 130 metros sobre el Sena, se encuentra el barrio de Montmartre, estrechamente ligado a estilo, arte, bohemia y vanguardia. Desde que los primeros artistas impresionistas lo eligieran como epicentro del movimiento, la vida del barrio ha estado repleta de momentos y anécdotas históricas.

Montmartre fue lugar de batallas, refugio de reyes, e incluso albergó viñedos y molinos. Sin embargo, todo esto quedó eclipsado con el plan urbanístico de Haussmann y Napelón III, que decidieron trasladar a esta zona a la clase más baja de la ciudad, sin recursos y en la mendicidad. Pero esta aldea supo hacer de sus desventajas algo bello, bohemio, decadente e irreverente, que simplemente ha pasado a los anales de la historia.

Un siglo después, Montmartre sigue ahí, anexionada e independiente al mismo tiempo, claro ejemplo son los tres periódicos propios con los que cuenta el barrio. Urbanita y rural, el barrio que vio crecer a los más grandes artistas sigue manteniendo una esencia auténtica que engancha a todo alma viajera. Y es que Montmartre no es una atracción turística, Montmartre es una experiencia. Por ello, os dejamos los 12+1 Lugares Imprescindibles que ver en Montmartre.

QUÉ VER EN MONTMARTRE. 12+1 LUGARES IMPRESCINDIBLES.

 

1. Basílica del Sacre Coeur, la joya del barrio.

Con una enorme cúpula que puede ser vista desde distintos puntos de París y a más de 130m sobre el río Sena, se encuentra la Basílica del Sacré-Coeur, uno de los lugares más sagrados de la capital francesa.

La basílica es obra de Paul Abadie, y comenzó a construirse en 1875, pero no fue hasta 1919 cuando fue consagrada como basílica. Su construcción fue decidida por la Asamblea Nacional como un edificio religioso a perpetuidad en homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la Guerra franco-prusiana.

Sus formas, sus colores y por supuesto sus dimensiones, hacen de esta obra una de las mas reputadas de París. Por tanto, una de las visitas imprescindibles. La Basílica del Sagrado Corazón ofrece la posibilidad de subir hasta su cúpula para contemplar la ciudad, pero también podéis hacerlo desde la plaza Saint Pierre de manera gratuita.

El Sacré-Coeur se encuentra frente a una gran escalinata que siempre está repleta de turistas y vendedores ambulantes. Sus alrededores mantienen viva la esencia de lo que fue Montmartre tiempo atrás, aunque este ambiente se ve algo empañado con una saturación excesiva de tiendas de souvenirs y restaurantes cada dos pasos. Por ello, os recomendamos que visitéis este barrio a primera hora de la mañana, y podáis disfrutarlo con más calma.

Montmartre


2. Place du Tertre, la plaza de los pintores.

La Plaza de Tertre o la también conocida como “la plaza de los pintores“, se encuentra en uno de los laterales de la basílica del Sacré-Coeur. Es uno de los lugares más emblemáticos de Montmartre y una de las principales atracciones turísticas de París debido a la gran concentración de retratistas y pintores que exponen y pintas sus obras al aire libre.

Sin lugar a dudas, es un recuerdo de la bohemia parisina del siglo XIX y principios del siglo XX, donde Montmartre fue la cuna del Impresionismo. A principios del siglo XX, vivieron en la Plaza de Tertre o en sus cercanías diversos pintores pobres que luego fueron mundialmente conocidos, como Picasso y Utrillo.

En las inmediaciones de la plaza, además de encontrar multitud de restaurantes y cafeterías, han proliferado las tiendas de souvenirs. En la zona, tan sólo quedan un par de galerías auténticas. El resto de tiendas ofrecen cuadros de la ciudad de París hechos en serie y realizados en países asiáticos. Por tanto, si deseáis llevaros como recuerdo una pintura de la ciudad, os recomendamos que la compréis en la Place du Tertre, a un artista de verdad, independiente, y que cada mañana monta su caballete para llenar la plaza de color.

Montmartre


3. Museo de Montmartre, el centro del arte.

Otro de los lugares imprescindibles que debemos visitar en un recorrido por el barrio de Montmartre, es su museo. La Maison du Bel Air y los jardines de Renoir acogen lo que se conoce como Museo de Montmartre.

Se trata de un recinto expositivo en el que, además de pinturas, posters y dibujos de algunos de los más famosos artistas que vivieron en el barrio como Modigliani o Kupka, tendremos la oportunidad de conocer la historia de sus calles, de sus bares míticos, sus teatros y salas de fiestas, el teatro de las sombras o el cancán, así como el simbolismo del Chat Noir y el cabaret que lo encumbró.

El museo es un recorrido por la vida e historia del barrio de Montmartre, y sus jardines, reconstruidos en 2014 fueron inspirados en los cuadros que Renoir pintó en esta bohemia zona de la capital de París. Todo esto dota al museo de un encanto muy especial, un encanto que la mayoría de los turistas o bien desconoce o decide no adentrarse en la verdadera esencia del barrio.

Montmartre


4. Muro de los Te Amo, el lugar más romántico.

A los pies de la colina de Montmartre, encontramos el Muro de los “Je t’aime”, obra creada por Frédéric Baron y Claire Kito. Este lugar ineludible para los enamorados de todo el mundo que vienen a París, se enconde en un parque construido sobre el antiguo ayuntamiento de la Comuna de Montmartre.

El muro está compuesto por 612 azulejos azules, sobre los que florecen 311 “te quiero” en 250 idiomas diferentes, junto con trazos rojos que simbolizan corazones rotos. La obra simboliza a una humanidad que se desgarra, mientras esta pared trata de reunir y recomponer. El arte callejero decidió cerrar esta obra con una imagen de Rita Hayworth en Gilda, sujetando un guante en su mano y diciendo “Amar es desorden, entonces amemos”.

Se trata de una obra bastante más profunda de lo que puede parecer a simple vista o lo que nos transmite a través de las redes sociales. Si tenéis tiempo, podéis pasaros a echarle un vistazo.

Montmartre


5. Place Louise-Michel, la plaza más visitada.

Sin lugar a dudas, uno de los escenarios más icónicos y apreciados del barrio de Montmartre es la plaza Louise-Michel. La simbiosis entre el tiovivo y el sagrado corazón resulta simplemente perfecta. La plaza fue creada en 1927,  y debido a la pendiente natural de la zona, su disposición resulta bastante peculiar. Encontramos jardines a diferentes alturas que bordean los 222 empinados escalones.

Muchas personas que pasean por esta zona desconocen que aquí transcurre una de las escenas más importantes protagonizadas por Audrey Tatou en Amélie. Para el rodaje de esta escena se colocó una cabina telefónica, por lo que no os volváis locos buscándola. No existe. Desde dicha cabina, Amelie llama a Nino para poder devolverle el álbum de fotos que él había perdido en la estación de tren. Es muy fácil reconocer este lugar, debido al característico tiovivo y a las vistas del Sacré Coeur que también podemos observar en la película.

La plaza abre sus puertas a las 09.00h.

Montmartre


6. Moulin Rouge, el icónico cabaret.

El Moulin Rouge es el icono indiscutible de esta zona de París y de una década pasada, así como icono de presente y futuro. El Moulin Rouge es el emblemático cabaret parisino, construido en 1889 por el español Josep Oller, que también era propietario del Olympia y Charles Zidler. Está situado en el barrio rojo de Pigalle, al pie de Montmartre.

El cabaret fue inaugurado durante la Belle Epoque, y ofrecía espectáculos de variedades que combinaban diversos números independientes, baile, magia, canto… con presencia importante de contenido erótico. La inauguración del Moulin Rouge coincidió con una época de grandes cambios en el ámbito social, cultural y económico a nivel de toda Europa, por lo que su éxito fue absoluto. El auge de corrientes como el Impresionismo, así como la construcción de la Torre Eiffel, hicieron que París atrajera a más de cuarenta millones de visitantes de todo el mundo.

Es imposible desligar el Moulin Rouge de la figura de Henri de Tolouse-Lautrec, extraordinario exponente del arte que se convirtió en uno de los más grandes cartelistas de su era. Él inmortalizó en su obra al Moulin Rouge y este lo inmortalizó a él creando la simbiosis perfecta entre el artista y el tema. El cartel inaugural del Moulin Rouge fue obra de Toluse-Lautrec y en la siguiente década fue su tema favorito junto con la noche bohemia del París de finales del siglo XIX. Otros grandes intelectos europeos también sucumbieron a este ambiente entre decadente, bohemio y festivo, entre otros, Van Gogh u Oscar Wilde.

La historia del Moulin Rouge lleva camino de ser eterna. El Moulin Rouge ha sobrevivido a dos guerras mundiales, a más de 129 años de anécdotas, alcohol, arte y lujuria. Pero sobre todo, artistas de la talla de Edith Piaf, Frank Sinatra, Liza Minnelli o Dean Martin han pisado su escenario, y por supuesto, Renoir también quiso inmortalizar el famoso molino rojo.

Montmartre


7. Café des deux Moulins, el café de Amélie.

Sin la más mínima duda, podemos afirmar este café debe su fama por ser uno de los escenarios más famosos de la película de Amélie, debido a que gran parte de ella transcurre en este establecimiento. Aquí es donde Amélie Poulain ejerce de camarera y convive con las historias de otros personajes como Suzanne (la dueña del local), Gina (la hipocondríaca que vende en el estanco) o Joseph (el curioso personaje que graba todo).

Podéis entrar a tomar algo en el local, para comprobar que todo su interior se ha mantenido fiel a como estaba en la película, aunque los precios son muy parisinos. Lo único que se colocó para el rodaje, fue la zona del estanco regentado por Gina. Además, ir al servicio es todo un museo y un pequeño homenaje al film.

Montmartre


8. Le Consulat, la cafetería de los artistas.

Pasada la Place du Tertre, se encuentra una de las cafeterías más emblemáticas del barrio de Montmartre. El restaurante Le Consulat, no sólo goza de una estética impecable y en total sintonía con el aire bohemio del barrio. El restaurante Le Consulat goza además de presumir que fue punto encuentro de enormes artistas que frecuentaban la zona como; Renoir, Van Gogh, Cezanne, Tolouse-Lautrec, Picasso o Monet. 

Una de las cosas que más disfrutamos hacer en nuestras visitas a París, es tomarnos un café en este rincón. Aunque el café es tamaño piscina y a precio parisino 😬, no todos los días uno puede disfrutar de un enclave así en un lugar de tanto valor histórico.

Montmartre


9. Moulin de la Galette, el molino más desconocido.

Le Moulin de la Galette es un molino de viento ubicado en el corazón del barrio de Montmartre. El barrio fue lugar de viñedos, trigales y pastos que luego se anexó como barrio a la capital, por lo que no era extraño ver molinos de este tipo en la zona. Con los años y después de la Revolución francesa, el Moulin de la Galette se convirtió en sala de baile.

El área fue retratada a finales del siglo XIX y primeros del XX por artistas como Pierre-Auguste Renoir, Henri de Toulouse-Lautrec, Vincent van Gogh, Pablo Picasso y Ramón Casas. En 1939, fue declarado Monumento histórico, sin embargo, en la actualidad permanece cerrado. 

Montmartre


10. Au Lapin Agile, el cabaret más antiguo de París.

El pequeño edificio situado en la colina de Montmartre, fue salvado de la demolición por el artista parisino Aristide Bruant en 1900. Debido a ello Au Lapin Agile es el cabaret más antiguo de París.

En 1875, el propietario encargó al caricaturista André Gill un emblema para el local. Gill pintó en el muro exterior un conejo en el momento de escaparse de una cazuela y el cabaret empezó a ser conocido con el nombre de lapin à Gill (conejo de Gill), que pronto se convirtió en lapin agile (conejo ágil). En su época de mayor esplendor, bajo la dirección del músico, pintor, poeta y animador Frédéric Gérard, el cabaré era frecuentado por Guillaume Apollinaire, Francis Carco, Roland Dorgelés, Charles Dullin, Maurice Utrillo, Max Jacob, Amedeo Modigliani y Pablo Picasso.

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11. La Maison Rose, el rincón con más encanto.

De un tiempo a esta parte, la Maison Rose ha tomado una importante relevancia debido a las redes sociales. Sin embargo, la mayoría de los turistas que vienen a esta esquina a tomarse sus fotos, desconocen que ya Maurice Utrillo vio el encanto de este rincón.

La Maison Rose se encuentra ubicada de manera estratégica en una esquina, en la cual confluyen las calles Des Saules y la calle de I’Abreuvouir. Utrillo la reflejó en uno de sus cuadros, por lo que muchos interesados en arte acuden a verla en persona. La historia cuenta que Louis Libaude compró la pintura de Utrillo en 1910, y la vendió 9 años más tarde consiguiendo un significativo margen de beneficio. A partir de ese momento, Utrillo y su Maison Rose pasaron a formar parte de la vida e historia del barrio de Montmartre.

En la actualidad, la casa es un restaurante. Y aunque sus platos llevan bastante fama y su ubicación es excelente, nosotros no nos decantamos por entrar aquí debido a la afluencia masiva de turistas.

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12. Vigne du clos Montmartre, vida rural en la ciudad.

Los únicos y últimos viñedos de París, nos hacen comprobar la independencia con la capital y el estilo de vida rural que impregnaba Montmartre. Vigne du clos Montmartre es los restos de una zona que a principios del siglo XIX estaba imperada por viñedos, chozas campesinas y decenas de molinos de viento.

Ya en el s.XVI Montmartre era centro principal de vendimiadores. Tanto es así, que incluso la corte llegó a beber de este vino. Sin embargo, el vino de la zona fue perdiendo calidad y prestigio paulatinamente, y los viñedos terminaron por desaparecer. A pesar de que dudamos que sea el mejor vino francés, esta parcela mantiene viva la esencia e historia del barrio. Por ello, os recomendamos que bajéis hasta Au Lapin Agile, ya que los viñedos se encuentran frente al cabaret.

Montmartre


12+1. Cancha Baloncesto Pigalle, el lugar secreto.

Esta peculiar cancha de baloncesto situada en la Rue Duperré, próxima al Moulin Rouge, es sin ninguna duda la cancha más especial, frecuentada y fotografiada de la ciudad de París. 

En el año 2009, Stéphane Ashpool pensó que a esta pista le vendría bien un cambio de imagen, y para ello se alió con la marca deportiva Nike. Cinco años más tarde, tanto Ashpool como Nike decidieron aliarse a Ill-Studio para volver a renovar la cancha basándose en las inmortalizaciones de deportistas de Kazimir Malévich. Pero la renovación propuesta por Ashpool no fue casual, ya que fue la guinda para la apertura de la tienda Pigalle Basketball, que se encuentra justo frente a la cancha.

Su estado actual es reciente, puesto que Ill-Studio volvió a trabajar para Ashpool y hacer una remodelación de la cancha basada en colores rosas, morados y naranjas de manera degradada. Después de todo este recorrido de más de 10 años, la cancha ha ido tomando una importante relevancia en el mundo del arte y la fotografía. Y tanto es así, que numerosos son los fotógrafos de todo el mundo que acuden aquí a realizar sesiones de fotos, mientras la atenta mirada de los chavales que juegan no siempre es amigable.

Ashpool decidió llevar a Japón a estos chavales del barrio que solían andar jugando para presentar la nueva colección en colaboración con Nike. De esta manera, el barrio de Pigalle está comenzando a consolidarse como un fenómeno global, y a nosotros no nos puede gustar más toda esta creatividad, el ambiente y explosión de color.

Montmartre


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