Qué ver en Pamplona. Los 42 rincones más bonitos del Casco Antiguo.

Qué ver en Pamplona. Los 42 rincones más bonitos del Casco Antiguo.

En muchas ocasiones, Pamplona parece una de las grandes olvidadas del turismo nacional. Puede que la única imagen que tengas de nuestra ciudad sea la de plazas llenas de gente vestida de blanco y rojo. Pero Pamplona es mucho más que San Fermin o ir de pintxos, que también.

Pamplona, fundada por los romanos y atravesada por el Camino de Santiago, es un lugar estupendo en el que realizar una visita de uno o dos días. Al igual que en otro post queríamos contarte cuales eran los 15 lugares imprescindibles de la ciudad, en este hemos querido centrarnos en ofrecerte una ruta sobre qué ver en Pamplona, para que descubras los rincones, calles y plazas más bonitas del Casco Antiguo. Esta zona vieja de la ciudad, tiene una esencia muy especial. Se respira vitalidad, folklore e historia en cada uno de sus estrechos, adoquinados y coloridos rincones.

QUÉ VER EN PAMPLONA. LOS 42 RINCONES MÁS BONITOS DEL CASCO ANTIGUO.

1. Calle Santo Domingo.

Queremos comenzar este recorrido por los 42 rincones que ver en Pamplona, en la Cuesta de Santo Domingo. Como en cada encierro. Te recomiendo que tu casilla de salida sea desde los corrales de Santo Domingo, y vayas subiendo la cuesta. A mano derecha, en la propia muralla, comprobarás que hay un cartel con la letra del cántico a San Fermín. Ese “hueco” tallado en la piedra cubierto con un cristal, es la Hornacina a San Fermín. La figura del Santo se encuentra en la iglesia de San Lorenzo, y tan sólo está en la cuesta de Santo Domingo cada mañana del 6 al 14 de julio, desde poco antes del inicio del encierro hasta poco después de su finalización.

Si echas la vista atrás, podrás comprobar que a tus espaldas se encuentra el Museo de Navarra. El edificio que antiguamente fue el hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, ahora da un repaso al arte e historia de Navarra desde la Prehistoria hasta la actualidad. Entre sus obras destacadas, encontramos el mosaico romano del Triunfo de Baco datado del s.I, los capiteles románicos de la antigua catedral de Pamplona, la raqueta mozárabe de Leyre o el retrato del Marqués de San Adrián pintado por Francisco De Goya.  En la web oficial del Museo de Navarra puedes encontrar toda la información.


2. Calle Dos de Mayo.

Tras subir la cuesta de Santo Domingo hasta la mitad, a mano izquierda encontrarás la Plaza de Santiago y el Mercado de Santo Domingo. Continua por la calle Mercado hasta la Calle Dos de Mayo. Desde esta zona más ajardinada, puedes obtener unas espectaculares vistas de la ciudad de Pamplona.

Es aquí donde se encuentra el Archivo Real y General de Navarra, así como la Iglesia San Fermín de Aldapa. El Archivo Real y General de Navarra tiene su sede en el antiguo Palacio real de Pamplona. El origen del edificio se remonta al reinado de Sancho VI el Sabio, a finales del siglo XII. De esa época data la cripta abovedada construida en estilo protogótico y actualmente habilitada como sala de exposiciones, y que sin ninguna duda, es una de las joyas del complejo. Si te interesa hacer una breve visita, la entrada es gratuita.

Por otro lado, la Iglesia San Fermín de Aldapa constituyó el primer asentamiento de la civilización romana en Pamplona. En 1189 Sancho VI el Sabio, levanta el palacio regio de San Pedro. En el lugar que ocupaba la capilla del Palacio, se levantó esta pequeña iglesia de estilo barroco. A pesar de que el edificio que vemos en la actualidad data de 1701, desde 1531 esta capilla ya aparece dedicada a San Fermín. A finales de septiembre se conmemora la fecha en la que se produjo el martirio de San Fermín, en la festividad de San Fermín Chiquito o San Fermín de Aldapa. A pesar de que no tienen la tradición o popularidad de las fiestas de julio, también suscitan una gran atención en la ciudad.

Desde aquí también podrás avistar la torre de la Iglesia de San Saturnino o el Mercado de Santo Domingo.


3. Calle Mañueta.

Retrocede por la Calle Mercado hasta la Calle Mañueta, la Antigua Rua de los Baños. Esta bulliciosa calle del casco antiguo arranca en Mercaderes para terminar en la puerta del Mercado de Santo Domingo. Lo que antiguamente fue un barranco que conducía a las aguas del río Arga por la cuesta de Santo Domingo, en la actualidad destaca por el ambiente que le proporciona el mercado y los pequeños locales.

En esta estrecha y colorida calle, parece haberse detenido el tiempo. A un lado encontrarás el frontón, gente local portando productos frescos del mercado, personas que hacen fila para comprar los famosos Churros de la Mañueta, y viandantes que se dirigen a esos pequeños locales de toda la vida que mantienen todavía viva la Pamplona con la que muchos soñamos o añoramos.

En el arranque de la calle de la Mañueta, podrás observar en el interior de una hornacina, un Cristo Crucificado procedente de la fachada de la desaparecida basílica de Santa Cecilia, una talla con ecos expresivistas de la segunda mitad del siglo XVI.


4. Plaza de los Burgos.

Dejando a un lado la calle Mañueta y el edificio del Mercado de Santo Domingo, encontrarás la Plaza de los Burgos, otro de los lugares imprescindibles que ver en Pamplona. Esta plaza que hoy aloja conciertos, eventos folklóricos y alguna terraza, también se encarga de rememorar los tiempos en los que la ciudad se encontraba dividida, incluso enfrentada en sí. En la parte inferior de la plaza, previo a las escaleras que dan acceso a esta desde el edificio del mercado, podrás encontrar unas placas que recuerdan cada uno de los Burgos, y un mapa insertado en el suelo que indica su ubicación en Pamplona.

Esta sencilla explanada rectangular envuelta por casitas de colores y bajo la sombra del lateral del ayuntamiento, nos recuerda que Pamplona se mantuvo separada en Tres Burgos en la época medieval; San Cernin, San Nicolás y Navarrería. Fueron tres poblados independientes que coexistieron y convivieron durante años entre conflictos y disputas. Hay que tener en cuenta, que la ciudad estaba conformada por pobladores de orígenes muy diversos, fundamentalmente francos y locales. Fue en 1423 cuando Carlos III de Navarra dictó el Privilegio de la Unión que unió a los tres burgos formando la ciudad de Pamplona.


5. Calle Navarrería.

Dejamos atrás la Plaza de los Burgos, y nos volvemos a dirigir a la Calle Mañueta, hasta arriba. Justo en este cruce entre Mercaderes, Calderería, Curia y Navarrería, tomaremos la última calle. Se trata de una de las calles con más ambiente de toda la ciudad, donde cientos de personas se reúnen muchas tardes de la semana para tomar algo en los bares, y si no hubiera hueco, incluso sentada en el suelo.

La fuente que ves en medio de la plaza, es la Fuente de Navarrería. La traída de agua a Pamplona procedente del manantial de Subiza en el siglo XVIII fue todo un acontecimiento en la ciudad. Por ello, el Ayuntamiento decidió encargar cuatro fuentes ornamentales desde las que emanara tan preciado líquido, siendo la de Navarrería una de ellas.

Tal vez esta fuente te suene de algo, y es que muchos de los turistas extranjeros que acuden a las fiestas de San Fermín, deciden treparla y tirarse desde lo alto a la marea de gente que hay a sus pies. Durante los años 80 y 90, el consistorio decidió montar y desmontar esta fuente en las fechas de las fiestas de San Fermín, para evitar esta práctica. Sin embargo, el coste económico y los daños en la fuente eran tan altos, que decidieron dejarla de forma permanente. La práctica del “fuenting” sigue cada 6 de julio después del Chupinazo.

Además de la fuente, encontrarás el Palacio del Marqués de Rozalejo, un bonito caserón de la primera mitad del siglo XVIII, con balconada y escudo heráldico.


6. Calle del Carmen.

Antes de comenzar a subir a subir la Calle Navarrería por completo, a mano izquierda encontrarás la Calle del Carmen. No es necesario que la recorras al completo si quieres seguir esta ruta por Pamplona que te estamos proponiendo, pero estaría bien que te asomaras al inicio de esta para ver sus casitas de colores.

Esta calle arranca en la Plaza de Santa Cecilia, justo en la fuente de Navarrería, y llega hasta el portal de Francia. Debe su nombre al convento de Carmelitas Calzados que existió en ella desde mediados del siglo XIV hasta la Desamortización de Mendizábal en 1836 y forma parte del Camino De Santiago a su paso por Pamplona, siendo esta la entrada al núcleo de la ciudad por parte de los peregrinos.


7. Plaza de la Catedral.

Tras asomarte a la Calle del Carmen, puedes continuar tu ruta por Pamplona siguiendo la calle de Navarrería hasta la Plaza de la Catedral. Frente a la Catedral de Pamplona encontrarás una pequeña y tranquila plaza adoquinada, rodeada de coquetas casitas de colores y el edificio del Instituto Navarro de Administración Pública.

En esta pequeña plaza encontrarás un Albergue y una única cafetería. El lugar resulta ideal para dar un paseo y contemplar la fachada de la Catedral, que será el único lugar desde el cual puedas contemplarla al completo.


8. La Catedral.

La Catedral de Santa María la Real, se encuentra situada en la parte más alta del casco antiguo de Pamplona. Se trata de un conjunto eclesiástico único, por tratarse del complejo catedralicio más completo que se conserva en España. Presenta las edificaciones habituales en otras catedrales como iglesia, claustro y sacristías, pero además conserva la cillería, refectorio, sala capitular y dormitorio, que son más propias de la vida común a la que estaba sujeto su cabildo y que a lo largo de los siglos se han ido derribando en otras catedrales españolas.

Las estancias que lo configuran, fueron construidas en distintas épocas y estilos, por lo que todavía se pueden observar dependencias románicas, aunque predominan las edificadas en estilo gótico y la fachada de estilo neoclásico. El claustro, es considerado una maravilla del arte gótico europeo, mientras su fachada es una de las obras más puras y representativas del neoclasicismo de la península. Además de las altas naves y su enorme claustro, otro de los puntos de más interés es el mausoleo de alabastro del siglo XV donde te encontrarás “cara a cara” con Carlos III el Noble y su esposa doña Leonor.

Además de todo esto, diariamente a las 11.15h es posible subir a la torre de la Campana María, desde la cual se obtienen unas preciosas vistas de Pamplona. Es posible realizar visitas por libre, tanto guiadas. En la página web oficial de la Catedral, podrás encontrar toda la información que necesites.

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9. Plaza San José.

Después de tu visita a la Catedral, puedes continuar la ruta por la Plaza de San José, que se encuentra en uno de los laterales. Esta pequeña y coqueta plaza invita al relax, pues es uno de los lugares más tranquilos y silenciosos de toda la ciudad de Pamplona. Además, tanto la sombra generada por la cantidad de árboles que se encuentran en ella, como la de la propia Catedral, la convierten en uno de los lugares más frescos de Pamplona.

La plaza tiene varios puntos de interés. La fachada del Instituto Navarro de Administración Pública, la propia Catedral, la Calle Salsipuedes, los pequeños anticuarios, el convento de las Carmelitas Descalzas, así como la casita medieval adosada a la Catedral que la convierte en el edificio civil más antiguo de la ciudad. En medio de la plaza encontrarás la Fuente de los Delfines, puesto que tiene 4 delfines de hierro que arrojan agua por la boca.

Cada primer sábado no festivo de cada mes, en esta plaza encontrarás el tradicional Rastro de las Buenas Pulgas, un mercadillo dedicado a la compra venta de antigüedades y objetos de segunda mano. En estos puestos podrás encontrar verdaderas curiosidades, tesoros y pequeñas maravillas. Si coincides con este mercado, es ideal para curiosear sus puestecitos y disfrutar del ambiente.

10. Calle Salsipuedes.

En uno de los laterales de la plaza de San José, encontrarás la Calle Salsipuedes, uno de los lugares más curiosos que ver en esta ruta por Pamplona. “Salsipuedes, y entra si te dejan”, se decía en Pamplona. Se trata de la calle más corta de la ciudad con 23m de largo, y podrás acceder a esta si la verja está abierta.

La salida es la misma que la propia entrada, puesto que se trata de un callejón sin salida que acaba con el convento de clausura de las Carmelitas Descalzas. La referencia más antigua a su nombre es de 1774, ya que por entonces ya era una calle sin salida. Finalmente, su nombre popular se transformó en nomenclatura oficial en 1861.


11. Calle del Redín.

Nuestra ruta continua por la preciosa Calle del Redín, en nuestra opinión, la calle más bonita de Pamplona. En este corto tramo que va desde la Plaza de San José hasta el Rincón del Caballo Banco, parece haberse detenido el tiempo. Su paso elevado es uno de los elementos más característicos y pintorescos de la calle, que comunica el Convento de las Siervas con las pequeñas casitas de piedra, y servía para que las monjas pudieran pasar de un lado a otro de la calle sin romper la clausura.

Sin embargo, no puedes dejar pasar por alto estas coquetas casitas, con escudos de armas en sus fachadas, forjados en sus ventanas, girasoles secos en las puertas y patios interiores con pozo. Desde luego, pasear por esta calle es como pasear por la antigua Pamplona de hace décadas.


12. Rincón de Caballo Blanco.

Además de la Calle del Redín, el Rincón de Caballo Blanco es otro de nuestros lugares favoritos de Pamplona. Se trata de uno de los lugares más pintorescos y encantadores de la ciudad, ubicado sobre el Baluarte del Redín que data de principios del s.XVI. Debido a su localización, se puede disfrutar de una de las mejores vistas a la ciudad. Desde aquí también podrás observar las murallas que rodean todavía parte de la ciudad, el baluarte Bajo de Guadalupe o el revellín de los Reyes. En este emplazamiento verás también la cruz del Mentidero que antiguamente fue utilizada como picota

El mesón de Caballo Blanco se alza en medio de este precioso rincón con un edifico de aspecto medieval, pero que en realidad fue levantado durante el s.XX. En la actualidad el mesón es un lugar destinado a la hostelería, y durante los meses estivales aquí encontrar conciertos al aire libre.  En verano es un lugar repleto de ambiente donde la gente disfruta tomando algo en las zonas verdes colindante por la tarde, aunque muchos también encuentra aquí un lugar de desconexión y reflexión por las mañanas.


13. Ronda del Obispo de Barbazán.

Dejando el Mesón de Caballo Blanco a tus espaldas, mira hacia tu derecha. Justo ahí puedes comenzar por tu paseo por La Ronda del Obispo de Barbazán, que ofrece una de las mejores vistas de toda la ciudad. Desde aquí podrás contemplar parte de la ciudad de Pamplona, así como la antigua muralla medieval, el portal de Francia, el río Arga y la parte trasera de la capilla Barbazana.

Pasear por esta zona es un lujo. Pequeñas casitas de piedra y unas vistas espectaculares será lo que se presente frente a tu ojos, y todo ello, ante una tranquilidad absoluta. Esta es una de las zonas más bellas que ver en Pamplona, y nada más visitarla comprenderás el porqué.


14. Plaza Santa Maria la Real.

La Ronda del Obispo de Barbazán acaba en la Plaza Santa María la Real. Pocas palmeras se ven en Pamplona, y esto la convierte en otro de nuestros lugares favoritos de la ciudad. En la plaza destacan por encima de todo el Palacio Arzobispal y el Baluarte de Labrit.

El Palacio Arzobispal de Pamplona de estilo barroco, data del s. XVIII y se trata de la residencia del arzobispo de la ciudad. Posee una preciosa puerta barroca con la imagen de San Fermín, que fue el primer obispo de Pamplona y es el patrono de su diócesis, aunque no de la ciudad. Durante la Edad Media, este lugar correspondía a la Judería, y justo aquí se situaba la sinagoga.

Por su parte, al otro lado de la plaza encontrarás el baluarte defensivo de las murallas de Pamplona, el Baluarte de Labrit, que forma parte del frente de la Magdalena. Este fue construido en el s.XVI. y es uno de los tramos más antiguos de todo el recinto amurallado de Pamplona. En 1960, parte de la plataforma del Baluarte fue derruida para llevar a cabo una carretera que conectase con las zonas pobladas próximas al río Arga, pero a pesar de ello, todavía se puede disfrutar de su inmensidad. 


15. Calle Dormitalería.

Desde aquí, toma la calle Dormitalería, que va desde la Cuesta de Labrit hasta la Plaza de la Catedral. Su nombre proviene del canónigo Dormitalero que vivía en el número 5 de esta calle, por lo que desde el s. XIX se le conoce así a dicha rua. Aquí podrás encontrar el Archivo Biblioteca de la Catedral de Pamplona y la Librería Diocesana.

En la actualidad es una zona poco transitada, por lo que resulta ideal para dar un tranquilo paseo. La estrecha calzada adoquinada y la luminosidad de la calle gracias a las casitas pintadas de alegres colores, hacen de ella una calle con muchísimo encanto.


16. Calle de Javier.

Sin terminar de recorrer la calle Dormitalería hasta la Plaza de la Catedral de Pamplona, desvíate por la Calle de Javier. Su nombre oficial es la Calle de Javier, aunque en Pamplona todos la conocemos como la Bajada de Javier. Esta debe su nombre al patrón de Navarra, San Francisco Javier. La calle discurre desde la calle Dormitalería hasta la Plaza del Castillo, dejando a un lado la Plaza Compañía y atravesando la preciosa Calle la Merced.

Como otras tantas calles de Pamplona, es estrecha, adoquinada y rodeada de casitas de colores. El campanario que ves frente a ti es la Parroquia de San Agustín, y la casita roja al final de la calle forma parte de la famosa Calle Estafeta.


17. Plaza Compañía y la Calle la Merced.

Pasando por la Calle de Javier, llegamos a la Plaza Compañía con la Calle la Merced. La Plaza Compañía fue conocida como “huerta de Uriz”, “huerta del Duque de Alba”, “huerta de la Compañía” y “huerta del Cuartel” antes de crearse la plaza en 1913. En esta plaza hubo en su día un Estudio de Gramática llamado Colegio de la Anunciata erigido por los jesuitas que habían llegado a la zona en el s.XVI, así como luego se convirtió en Seminario Episcopal, y Cuartel de Infantería y Escuelas de Compañía durante el s.XIX. En la actualidad, en esta coqueta plaza rodeada por casitas de colores, encontramos la Escuela de Idiomas de Pamplona, así como pequeños comercios.

Por su parte, la calle la Merced, que finaliza en la cuesta de Labrit, de nuevo responde al patrón clásico de calles del Casco Antiguo de Pamplona; estrechas, adoquinadas y entre casitas de colores. Sin embargo, en el año 2015 fue aquí donde se inicio e inauguró el proyecto Storpersteine. Bajo este proyecto hay repartidos decenas de adoquines a lo largo del Casco Antiguo de Pamplona, que comienzan con la inscripción “Aquí vivió” y seguido del nombre de las 3.452 víctimas navarras de la guerra civil. Las placas están incrustadas entre el adoquinado, delante de la puerta del último domicilio de la víctima, y podrás encontrar muchas de ellas en esta calle u otras del Casco Antiguo.


18. Calle Curia.

Siguiendo la Calle Compañía hasta arriba, darás con la Calle Curia, una de las más típicas y transitadas del Casco Antiguo. Si miras a tus espaldas, verás la Catedral de Pamplona asomar entre una coqueta y estrecha calle repleta de colores.

Esta calle debe corresponder al “Decumanus Maximo” de la ciudad romana que fue Pamplona. Debido a que aquí estuvieron alojadas las oficinas de la Curia Episcopal en la Torre del Obispo, es denominada Calle Curia desde el s.XVII. En la actualidad, no puedes dejar de curiosear la cantidad de pequeños locales que ofrecen productos locales y artesanía, así como sus espléndidas fachadas y puertas. Cabe destacar la Hostería del Temple, tanto por su fachada como por su frito “moscovita”, así como los “garrotitos” de la Beatriz. No puedes marcharte de esta calle sin probar dos de los productos más conocidos de la ciudad.


19. Calle Mercaderes.

Si continúas la calle Curia hasta abajo, llegarás a la calle Mercaderes. Es probable que tengas en mente los toros resbalando y chocando contra el vallado en una curva, y esta es precisamente la Curva de Mercaderes. Sin lugar a dudas, es una de las zonas más transitadas de todo el Casco Antiguo de Pamplona, repleta de vida y ambiente, pequeños comercios, puestecitos de souvenirs, restaurantes y bares con barras repletas de pintxos.

En la actualidad destaca el restaurante Iruñazarra, famoso por su calidad y su calidez. Sin embargo, en su día esto fue un lugar repleto de comercios locales con una enorme historia y trayectoria a sus espaldas, como los grandes almacenes Unzu, el estudio fotográfico Galle o la tienda de discos Liverpool. A pesar de ellos algunos típicos establecimientos han conseguido mantenerse, como la típica Gutierrez, que te aconsejamos enormemente que entres a curiosear.


20. Calle Estafeta.

Siguiendo el recorrido del Encierro, de la calle Mercaderes toma la conocida Calle Estafeta, que debe su nombre a que en ella se instaló la primera estafeta de correos de Navarra en el s.XVIII. Probablemente una de las insignias e iconos de la ciudad, sea esta calle, además de por sus toros corriendo cada encierro, por la cantidad de bares y restaurantes que se encuentran en ella.

Es muy típico en esta estrecha calle de casitas de colores, encontrar a cientos de personas tomando pintxos de pie en la calle o sentados en la acera, nieve, llueva o haga 40º. Además de poder encontrar buenos pintxos y mucha vida, aquí encontrarás algunos establecimientos que venden algunos de los productos más típicos de la ciudad. Pero ojo, recuerda que es una de las calles más turísticas y puede que los precios sean algo más altos que en otros lugares. Si cuando has pasado por la calle Curia no tenías ganas de probar los “garrotitos” de la Beatriz, estas de enhorabuena, ya que la Beatriz tiene aquí su establecimiento original. Eso si, tendrás que hacer fila para hacerte con ellos.

Al final de Estafeta encontrarás el reloj que marca los días que faltan para el inicio de las próximas fiestas de San Fermín, y que de un tiempo a esta parte, se ha convertido en un reclamo para tomarse una foto con el descuento de los días.


21. Plaza del Castillo.

Siguiendo la Calle Estafeta hasta la Bajada de Javier, darás con las escaleras de acceso a uno de los laterales de la Plaza del Castillo. Esta es el centro neurálgico de la ciudad y de la vida social pamplonesa, convirtiéndose en uno de los iconos de la ciudad. Su denominación actual alude a que en su solar existieron antiguamente dos fortificaciones de este tipo. En la actualidad, la plaza resulta un lugar ideal para tomar algo en alguna de sus infinitas terrazas. Puedes usarla como lugar de descanso en esta ruta por Pamplona, retomar fuerzas y continuar.

La plaza del Castillo se encuentra entre los burgos medievales de San Nicolás y La Navarrería y sirve de nexo de unión entre la zona antigua y la parte nueva de la ciudad. Se trata de una plaza muy amplia, porticada en sus lados,  y rodeada de edificios de colores entre los que destacan; el Antiguo Casino, el Palacio de Navarra y el Palacio Goienetxe. Por supuesto, en corazón de la plaza es su famoso quiosco, que termina de dotar de personalidad y esencia propia a este lugar, así como la escultura al Rey Carlos III.

Sin embargo, no podemos pasar por alto la relevancia de ciertos negocios de la zona, como el Café Windsor, el Café Iruña, el Bar Txoko, el Antiguo Hotel Quintana o el Hotel la Perla. Todos ellos cobraron una notoria importancia en la ciudad tras las innumerables visitas de Ernest Hemingway y su estancia en estos establecimientos. Tanto es así, que se han convertido en verdaderos emblemas de Pamplona.

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22. Calle Chapitela.

Tras la visita a la Plaza del Castillo, continua a la Calle Chapitela. Esta calle discurre entre la Plaza del Castillo y la Calle Mercaderes, que ya la has visitado anteriormente, pero necesitarás volver a recorrer uno de sus tramos para continuar la ruta y descubrir algunos de los rincones más bonitos que ver en Pamplona.

La Calle Chapitela, es otra de esas coloridas calles más transitadas de la ciudad, llena de vida y ambiente, y repleta de  pequeños comercios. Además de su intensa vida comercial mantenida a lo largo de décadas, debes saber que el encierro pasó por este tramo durante 459 años, desde 1408 hasta 1867, antes de comenzar a correr por la famosa calle Estafeta.


23. Plaza del Ayuntamiento.

Tras recorrer la Calle Chapitela, dirígete hacia la que probablemente sea la imagen que todo el mundo conoce de Pamplona. Probablemente también, en cuanto la visites pensarás lo grande que parecía en la tele. La plaza del Ayuntamiento es uno de los iconos de la ciudad, donde cada 6 de julio el chupinazo es lanzado desde el balcón de su segundo piso, dando inicio a las fiestas de San Fermín.

La plaza del ayuntamiento, en pleno casco antiguo, es uno de los lugares imprescindibles que ver en Pamplona. Su ubicación no es casual. El rey Carlos III el Noble promulgó en 1423 el Privilegio de la Unión y ordenó el levantamiento de este edificio en la confluencia de los tres burgos medievales como símbolo de la consolidación de una única ciudad. Tras un derribo y varias remodelaciones, en la actualidad podemos observar una fachada que combina estilos barroco y neoclásico. Los forjados de los balcones con el león, símbolo de la ciudad, ponen la nota de color a la fachada. También cabe destacar las esculturas que representan la Prudencia, la Justicia, Hércules y la Fama.

El edificio del ayuntamiento se encuentra rodeado por casitas de colores, cantidad de bares y terrazas, y pequeños comercios de toda la vida. En uno de sus extremos, se mantiene de manera permanente parte del vallado del encierro. Es un lugar ideal para sentarse a tomar algo y ver la vida local más auténtica de la ciudad.


24. Iglesia de San Saturnino.

Abandonando la Plaza del Ayuntamiento en dirección a la Calle Nueva, te darás de frente con la Iglesia de San Saturnino. La iglesia de San Cernín o San Saturnino, la cual se pueden avistar sus dos torres desde varios puntos de la ciudad, fue fortaleza militar y defensiva además del centro religioso de su burgo.

La iglesia es fácilmente reconocible por un amplio atrio porticado que precede a su entrada. En el interior, un bellísimo templo de nave única muy amplia. Si la visitas, no olvides detenerte en la Capilla de la Virgen del Camino, de estilo barroco. A la salida, busque en el suelo el “pocico” en el que San Saturnino bautizó, entre otros,  al que sería su primer obispo, San Fermín. A tu salida, mira el reloj de la torre, ahí están el gallo y el reloj que cada mañana anuncia el inicio del encierro durante las fiestas de San Fermín.


25. Calle Mayor.

Tras abandonar la Iglesia de San Saturnino, dirígete hacia la calle Jarauta. A tu izquierda verás la Calle Mayor, donde encontrarás el Palacio de Condestable o el Palacio de Ezpeleta como los edificios más reseñables de la calle.

La Calle Mayor es una de las zonas más transitadas del Casco Antiguo de Pamplona. Una calle entre casitas de colores y locales que llevan décadas siendo testigo de la evolución de la ciudad. Comienza a caminar hasta el Palacio de Condestable.


26. Palacio de Condestable.

En la esquina entre la calle Mayor y la calle Jarauta, encontrarás el Palacio de Condestable. Este edificio histórico es el único exponente de la arquitectura civil de la Pamplona del siglo XVI. Para conocer el origen del palacio es necesario remontarse a 1548, año en que Luis de Beaumont, Condestable de Navarra, compró 4 casas colindantes para ampliar la suya que estaba en la esquina de la calle Mayor.

A lo largo de su historia, el inmueble que sigue el modelo de los palacios renacentistas, ha servido a la ciudad como sede episcopal e incluso como ayuntamiento. Tras someterse a importantes trabajos de restauración, en la actualidad tiene sus puertas abiertas como centro cívico. Si tienes la oportunidad, echa un vistazo a su interior, porque es simplemente exquisito.

En la Calle Mayor, bastante más adelante, encontrarás el Palacio de Ezpeleta. Debido a su localización, pasaras a su lado en otro momento más avanzado de la Ruta, pero no te lo perderás.


27. Calle Jarauta.

Si has decidido llegar hasta el Palacio de Ezpeleta, retrocede toda la Calle Mayor hasta la Calle Jarauta. Si por el contrario sólo has decidido ver el Palacio de Condestable, estarás en la esquina con la Calla Jarauta. Esta es otra de las calles más famosas de la ciudad. De nuevo, una calle sombría, estrecha, con casitas de colores y adoquinada.

A lo largo de esta calle podrás encontrar muchos bares, y algún restaurante. Si miras al suelo, verás muchos de los adoquines del proyecto Storpersteine que se inauguró en la Calle la Merced, y algunos de los locales que ves cerrados, son algunas de las peñas de San Fermín, que durante las fiestas están a pleno rendimiento y tienen aquí sus sedes. Durante la noche, el ambiente en esta calle sufre una metamorfosis, y la tranquilidad es rota por un enorme ambiente de fiesta, que también podrás encontrar en las Calles San Nicolás, San Gregorio, Calderería y Comedías.


28. Plaza Santa Ana.

En plena calle Jarauta, se encuentra la Plaza Santa Ana, uno de los lugares más curiosos de esta Ruta por Pamplona. Se trata de una explanada entre casitas de colores, arbolada y que cuenta con huertas, y que por un momento nos teletransporta a la vida más rural. La plaza de Santa Ana es el huerto comunitario ecológico del Casco Viejo de Pamplona promovido por la asociación Piparrika.

Además, esta asociación suele celebrar un auzolan en la plaza, con talleres para los más pequeños, un mural comunitario y música en vivo, convirtiendo a este lugar en un punto de encuentro entre amigos y vecinos.


29. Calle Descalzos.

Desde la Plaza Santa Ana, toma la Calle Descalzos. Esta calle paralela a Jarauta, es otra de las más bonitas y tranquilas que ver en Pamplona. Camina por esta calle rodeada de coloridas casas y calzada adoquinada, hasta la fuente. Esta fuente al lado del ascensor que conecta la parte del Casco Antiguo de Pamplona con el barrio de la Rotxapea, data de 1854 y es una de las fuentes monumentales que se pueden ver hoy en la ciudad.

De esta manera, se pretendía dignificar el aspecto que presentó en su momento esta zona de la ciudad, que tradicionalmente estuvo más descuidada e incluso llegó a estar muy degradada. Sin embargo, en la actualidad nos abre paso al maravilloso Paseo de la Ronda, convirtiendo toda esta zona un tranquilo y privilegiado lugar de paseo.


30. Paseo de La Ronda.

Después de la Fuente de la Calle Descalzos, y justo antes del Ascensor, encontrarás una pequeña calle que te llevará a uno de los mejores miradores de toda la ciudad y de esta ruta por la ciudad. Se trata del Paseo de La Ronda, que discurre desde el Mesón del Caballo Blanco hasta los preciosos jardines de la Taconera. El Paseo de La Ronda es uno de los lugares más tranquilos de la ciudad, e ideal para dar paseos.

Se trata del paso superior que discurre junto a las almenas de las murallas y recibía ese nombre porque ése es el recorrido que paseaban los soldados para vigilar el horizonte y los alrededores, haciendo guardias para proteger la ciudad. Desde este punto podemos observar el río Arga, la extensión que ha ido tomando la ciudad con el paso de los años, las cadenas montañosas que rodean Pamplona, así como el Revellín de los Reyes a los pies de la muralla que data del s.XVII. Aquí se alinean las viviendas del burgo medieval de San Cernin en una preciosa composición a tonos pastel.


31. Plaza Virgen de la O.

Si continuas el Paseo de La Ronda, llegarás a la Plaza Virgen de la O. La plazuela está situada en las inmediaciones del antiguo Portal Nuevo, y entre los conventos de las Carmelitas Descalzos y de las Madres Recoletas. En la antigüedad, esta tranquila zona del Casco Antiguo de Pamplona fue zona de huertas, y posteriormente, el matadero de cerdos y un abrevadero.

Sin embargo, esta plaza es conocida por la ermita de la Virgen de la O, con la talla de estilo gótico de casi 2 metros de altura. A pesar de que sus raíces nos remontan hasta el s.XII y XIII, la ermita que verás en la actualidad ha sufrido muchísimas alteraciones y polémicas remodelaciones hasta el año 2010.  Dejando todo esto aparte, la Plaza de la Virgen de la O es en la actualidad un lugar de reunión de gente joven que disfruta de sus zonas verdes y de las esplendidas vistas que ofrece de la ciudad de Pamplona.


32. Plaza de Recoletos.

De la Plaza de la Virgen de la O continua hacia la Plaza Recoletos, popularmente conocida como la Plaza de los Ajos, que es otro de los lugares imprescindibles que ver en Pamplona. El origen de esta pequeña plaza situada entre el parque de la Taconera y la Iglesia de San Lorenzo, se remonta al s.XVII, cuando se terminaron de derribar las viejas murallas medievales.

El rey Felipe IV donó en 1624 los terrenos donde se encuentra la plaza al marqués de Montejaso, y decidieron levantar un monasterio de clausura de monjas de la orden de las Agustinas Recoletas. Sin embargo, en el siglo XIX y durante la primera guerra callista,  el convento se utilizó como cárcel. Con el transcurso de las décadas, la plaza fue tomando su aspecto actual, con la fuente monumental del s.XVIII de Luis Paret, las arboledas, los quioscos de periódicos…  Sin embargo, si algo hizo popular a esta preciosa plazoleta en Pamplona, fue su concentración de vendedores de ajos principalmente en las fechas de San Fermín. En la actualidad resulta un lugar muy tranquilo, donde es habitual ver bodas y gente paseando.


33. Palacio de Ezpeleta.

Antes de continuar la ruta, puedes tomar de nuevo la Calle Mayor, que se encuentra entre la Plaza de Recoletos y la Iglesia de San Lorenzo. A pesar de que has recorrido un trozo de la Calle Mayor, el próximo punto de interés queda más cerca de esta zona que de la zona del Palacio de Condestable. Aquí encontraras el Palacio de Ezpeleta.

Se trata de un precioso edificio de fachada plenamente barroca que data del s.XVIII. En su día fue sede del Conservatorio Navarro de Música Pablo Sarasate, pero actualmente es la sede de la escuela de educadores y de la escuela de idiomas a distancia. La puerta es tan bonita, que incluso Victor Hugo quiso hablar sobre ella. Se trata de uno de los edificios más bellos de toda la ciudad.


34.  Iglesia de San Lorenzo, capilla de San Fermín.

Tras este breve desvío hacia el Palacio de Ezpeleta, deshaz el recorrido por la Calle Mayor hasta la Plaza de Recoletos, porque frente a esta encontrarás la Iglesia de San Lorenzo. Se trata de una de las iglesias más visitadas y queridas por la ciudad de Pamplona.

Aunque  del conjunto medieval del siglo XIV no hay apenas restos y la antigua portada barroca fue desmontada, la Iglesia de San Lorenzo sigue siendo un lugar de muchísimo interés entre los pamploneses y los turistas por contener en su interior la capilla de San Fermín. Son muchos los fieles y curiosos que se acercan hasta aquí para fotografiar o rezarle al santo.  Si estás interesado en hacer una visita al interior y ver la famosa capilla de San Fermín, puedes encontrar toda la información aquí.


35. Rincón de la Aduana.

Tras la visita a la Iglesia de San Lorenzo, dirígete hacia uno de sus laterales, aquí encontrarás el Rincón de la Aduana. A pesar de que en su día fue una zona repleta de jardines con flores, árboles, bancos, tras las obras de un parking subterráneo hoy tan sólo parece una verde pradera. En nuestra opinión, la obra desmejoró mucho el precioso lugar que este fue.

Aun y todo, Todavía se puede observar todo el lateral de la Iglesia de San Lorenzo y las casitas de colores junta a esta. De igual manera, todavía podrás observar el Monumento a la Inmaculada inaugurada en 1954, y la estatua del año 200 de Jose Javier Arazuri, cronista contemporáneo de la ciudad. Esta estatua llevaba gafas, pero algún juerguista debió arrancárselas en varias ocasiones. De igual manera, alguien siempre le coloca un pañuelo de San Fermín durante las fiestas de Pamplona.

En la actualidad el Rincón de la Aduana es un lugar tranquilo por donde pasear, a pesar de estar bastante transitado puesto que conecta diferentes puntos de interés de la ciudad.


36. Calle Nueva.

Una vez camines por el Rincón de la Aduana, toma la Calle Nueva, que discurre desde la rotonda del Hotel Tres Reyes hasta la Calle San Saturnino, al lado de la Plaza del Ayuntamiento. Se trata de la calle más larga de todo el Casco Antiguo de Pamplona, y no pertenecía a ningún burgo, sino que era el foso que separaba el burgo de San Cernin del de San Nicolás.

La estética y arquitectura de la Calle Nueva repite el patrón de otras muchas calles del Casco Antiguo de Pamplona; estrechas, calzada adoquinada y preciosas casitas de colores. En la Calle Nueva sin embargo, todavía se respetan las antiguas fachadas y aspecto de algunos locales, lo cual todavía la vuelve muchísimo más encantadora.

La fotografía está tomada desde la Plaza del Ayuntamiento, pero toda la calle resulta igual de atractiva. 


37. Plaza San Francisco.

Tras caminar por la Calle Nueva, te encontrarás con la Plaza San Francisco. Esta amplia plaza fue creada en el s.XX tras la destrucción de varios edificios como la sede del Consejo Real, las Cárceles Reales y el Convento de San Francisco. En la actualidad, el edificio La Agrícola construido en 1912 destaca por su elegancia y arquitectura burguesa de principios del s.XX. En su día fue la sede de la sociedad “La Agrícola”, del Grand Hotel, y actualmente es la Biblioteca General de Navarra.

Por otro lado, en la plaza encontrarás el Monumento a San Francisco de Asís. Esta escultura de bronce fue construída para agradecer al santo la labor que llevó a cabo en Pamplona cuando, según la tradición, estuvo en esta ciudad y logró pacificarla allá por 1213.

Además, durante las obras de construcción del aparcamiento subterráneo de la plaza, se encontraron en el subsuelo una gran cantidad de restos arqueológicos de tres etapas históricas; época romana, Edad Media y Edad Moderna. De todos estos restos, tan sólo podrás observar un pequeño fragmento de muralla medieval del Burgo de San Cernin que se ha conservado junto a la rampa al aparcamiento.


38. Plaza del Consejo.

Al lado de la Plaza de San Francisco, darás con la Plaza del Consejo, y es otro de los lugares que ver en Pamplona. La plaza se abre paso entre la Calle Nueva y la Calle Zapatería, a continuación de la Plaza San Francisco. Antiguamente, en este punto se encontraban las cárceles de la ciudad y el edifico del Consejo Real de Navarra.

En la actualidad, es un lugar de paso rodeado de casitas de colores y un par de cafeterías con terrazas. Cabe destacar el Palacio de Guendulain que ocupa uno de sus lados, así como la fuente que encontrarás en mitad de la plazoleta. La fuente es obra de Luis Paret, que es autor también de otras tres fuentes más repartidas por la ciudad, como la de la Plaza de Recoletos. Esta estructura con el dios mitológico Neptuno en su infancia de 1788, sirvió para conmemorar la primera vez en la historia que Pamplona se abastecía con agua de fuera de la ciudad.


39. Palacio de Guendulain.

En la misma Plaza del Consejo se encuentra el Palacio de Guendulain, edificado a mediados del s.XVIII por orden del Virrey de Nueva Granada. Tras una larga historia como residencia familiar, en 1845 Isabel II se alojó en este palacio por unos días convirtiéndolo en residencia real.

El palacio sin lugar a dudas, es uno de los edificios más singulares y representativos de la ciudad. Bien por fuera, pero sobre todo por dentro. En la actualidad es un hotel de lujo y restaurante, en el cual podrás contemplar sus salones, la espectacular carroza del s.XVIII, el patio ajardinado… El cuidado de su interior y la conservación de su estructura, es simplemente exquisita. Puedes encontrar más información aquí.


40. Calle San Antón.

Desde el Palacio de Guendulain, sigue por la calle San Antón. Se trata de una de las calles más antiguas de la ciudad, su origen se remonta al menos al s.XIII. En este tiempo, en la zona había dos agrupaciones gremiales; la de los herreros y la de los zapateros. En el siglo XIV, los dos barrios gremiales se unieron en una sola calle bajo el nombre de calle de las Zapaterías y Ferrerías. A pesar de varias modificaciones, finalmente se llamó San Antón en 1937 debido a que aquí se instalo el convento de San Antonio de Abad en el s.XVII.

En la actualidad, se trata de una calle repleta de comercio y pequeños locales, muchos “de toda la vida”. Es un lugar muy transitado para hacer compras de todo tipo de productos. Algunos de los establecimientos más bonitos son el de la Panadería Arrasate o la Droguería López, que todavía conservan sus fachadas antiguas. Otro de los grandes atractivos de la calle, es que al estar ligeramente en curva, da la sensación de que todas estas casitas de colores se van amontonando en el horizonte.


41. Calle San Nicolás y San Gregorio.

De la calle San Antón, pasando por la Calle San Miguel, llegamos a la Iglesia de San Nicolás. La calle está divida en dos tramos, uno es la Calle San Nicolás, y el que la sigue, Calle San Gregorio, que ambas se unen en la plaza de dicha iglesia, que fue durante muchos siglos cementerio de la Población. La historia de la calle y la Población van unidas indisolublemente a la iglesia fortaleza de San Nicolás que data del siglo XII y que conoció crueles enfrentamientos con sus vecinos del Burgo de San Cernin.

En la actualidad, si hay un tramo transitado en la ciudad de Pamplona, sin lugar a dudas es este. Una zona repleta de bares, 20 bares en menos de 200 metros, que ofrecen menús y pintxos, y que muchas veces caminar por ellas se vuelve un deporte de riesgo. Desde los jueves por la tarde hasta el domingo por la tarde, siempre está repleta de gente tomando algo, haciendo compras o paseando. Si la Plaza del Castillo es el “cuarto de estar” de Pamplona, la Calle San Nicolás es la cocina.


42.  Paseo Sarasate.

Rodeando la Iglesia de San Nicolás, llegarás al Paseo Sarasate, el final de esta Ruta por Pamplona. El Paseo Sarasate, es uno de los grandes emblemas de la ciudad y uno de los lugares imprescindibles que ver en Pamplona. Esta recta que antiguamente también fue conocida como Paseo Valencia, es uno de los tramos más recorridos y visitados por locales y turistas. En las fiestas de San Fermín, aquí se celebran bailes regionales, jotas y conciertos, así como se puede encontrar la mítica tómbola de Caritas. No te vayas del paseo sin tomar el típico helado de “la Nalia”.

Durante la Edad Media, a lo largo de las casitas de este paseo discurría la muralla de Pamplona, dejando a al propio paseo completamente fuera de la ciudad. Esto fue así hasta el s.XVI, tras la conquista de Navarra. Lo que hoy es el propio Paseo de Sarasate se encontraba en el lado exterior de la muralla,  es decir, fuera de la ciudad. No fue hasta el s.XIX que esta zona se convirtió en paseo, tal y como lo verás actualmente. En este tramo encontrarás el Palacio de Navarra, el Parlamento de Navarra, el Antiguo Edificio del Banco de España, la Iglesia de San Nicolás, seis estatuas de reyes repartidas por el paseo y el imponente Monumento a los Fueros.

El monumento a los fueros es la verdadera insignia del paseo, que yergue aquí desde 1903. Fue construido por suscripción popular después de que el ministro de haciendo Germán Gamazo intentase suprimir el régimen fiscal de Navarra, y en la comunidad se desatatara una gigantesca reacción popular en contra de dicha supresión y en defensa de los fueros. En lo alto del monumento se encuentra un matrona que simboliza a Navarra sosteniendo los Fueros en su mano, y bajo ella cinco figuras que representan; La Paz, el trabajo, la justicia, la autonomía y la historia. Por ello, el monumento a los Fueros es símbolo de las libertades de Navarra.

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Esperamos que este artículo sobre qué ver en Pamplona, los 42 rincones más bonitos del Casco Antiguo te haya sido muy útil para organizar tu próximo viaje por la ciudad. Si tienes alguna recomendación o sugerencia, no dudes en contactar con nosotros para que podamos seguir mejorando nuestro contenido. ¡Buen viaje!

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