Shinsekai.

Shinsekai es un distrito muy pintoresco localizado al sur del centro de la ciudad de Osaka. Este barrio fue creado tras la segunda guerra mundial, pese a que la historia de la zona es anterior a esa fecha. Tras la guerra, la zona decayó y fue casi abandonada. La pobreza que dejó la guerra le han dado la reputación de ser uno de los lugares más pobres y peligrosos del país. Pese a que en estos tiempos la zona es segurísima, todavía hay gente que teme acercarse al lugar. 

En la actualidad se trata de uno de los barrios más representativos de la ciudad, y en mi opinión, la mejor zona para visitar de Osaka. Posee una cultura única, y al igual que en el caso de Dotonbori, algo artificial. Sin embargo, puede que sean sus edificios de menos altura, la torre Tsutenkaku, o la falta de tantísimo cartel luminoso las que hacen de este lugar una zona más acogedora que la anterior. Y eso que carteles luminosos hay. 

 

 

Shinsekai resulta un lugar perfecto para poder comprender algo más de cerca la cultura japonesa más moderna, y “sufrir” en nuestras propias carnes un shock brutal en cada esquina. Sus locales vienen a pasar la tarde por este barrio y degustar algunos de sus platos más típicos, así como a hacer algunas compras, por lo que pasarse hacia el atardecer por este peculiar barrio resulta uno de los planes imprescindibles en una visita a la ciudad de Osaka. 

En nuestro paseo podremos ver cientos locales de comida callejera, así como de restaurantes e izakayas, miles de luces que intentan captar nuestra atención, farolillos colgando en cada esquina… Carteles, muchos carteles luminosos, y muchísimo cableado exterior. Es habitual también ir esquivando a cientos de personas que vienen en todas las direcciones, y decenas de jóvenes haciendo fotos en algunos de los puntos más emblemáticos del barrio, como la torre Tsutenkakuo, frente a la mascota oficial del barrio “Billiken” o frente al restaurante de fugu o pez globo. 

 

 

La torre Tsūtenkaku, que significa rozando el cielo”, es una estructura de 103 metros de altura, que además de ser uno de los emblemas del distrito de Shinsekai, también lo es de la ciudad de Osaka, así como un símbolo del progreso del país tras la II Guerra Mundial. 

La primera torre Tsūtenkaku, erigida en 1912 y desmontada en la II Guerra Mundial, debido a un grave incendio que obligó a desarmar la estructura y fundir el acero del que estaba construida para reutilizarlo como metal apto para armamento. Además, el primer Tsūtenkaku fue destruido como una medida de estrategia militar, puesto que podría funcionar como un gran señuelo para los incipientes bombardeos americanos en la zona.

Ya en 1956, se procede a construir nuevamente la torre en su localización original, con un nuevo diseño resistente a terremotos y tifones y con una estética más moderna basada en la Torre Eiffel.  

En la plataforma de observación del quinto piso se encuentra un altar dedicado a Billiken, un Dios de la Felicidad o “de las cosas como deberían ser”, y que se ha convertido en la “mascota” del barrio de Shinsekai. Desde esta plataforma de observación podemos obtener unas buenas vistas sobre el barrio y la ciudad de Osaka en general. 

Un dato muy curioso es la iluminación de la torre, que se ve alterada según diferentes motivos. Los leds de la torre cambian sus colores según el mes del año, siendo blanco como la nieve para enero y febrero, rosa como la flor del cerezo en marzo y abril, verde como las nuevas hojas en mayo y junio, azul como el mar y el cielo para julio y agosto, dorado como las espigas de arroz para septiembre, octubre y noviembre, y azul verdoso para diciembre. 

 

Y si algo puede llamarnos en todo este barrio dedicado al entretenimiento y ocio, son algunos de sus restaurantes y puestos callejeros. Es fácil identificar qué nos ofrecerán en cada lugar a pesar de no entender el idioma, ya que en su fachada suele haber una representación del producto; bien un pulpo, un pez globo, unas gyozas… 

Es curioso también cómo en la mayor parte de los restaurantes hacen uso de la técnica del Sampuru. El sampuru es el arte de representar comida con otros materiales como el plástico. En la parte exterior del local es habitual encontrarnos con un expositor con una demostración a tamaño real y cantidad de los platos que ofrecen, acompañado del precio. Esta resulta una magnifica idea para poder hacernos una idea de la cantidad que pediremos y de los ingredientes que encontraremos en nuestro plato. ¡Yo me declaré absolutamente fan de esta técnica comercial!

 

Suele ser frecuente también encontrar máquinas en el exterior de los locales, acompañado de unos carteles. En cada plato existe un número y un precio. Nosotros sólo deberemos insertar en la máquina el número de plato que deseamos y la cantidad monetaria. La máquina expende un ticket que deberemos entregar dentro del local, y esperar un plazo super breve de tiempo. 

Dentro de toda esta extravagancia a ojos de un occidental, el restaurante de pesca es el gran colofón del asunto gastronómico. Yo evité participar, pero podéis entrar a ver el local por dentro. En la puerta del local encontraréis a la mascota Billiken con un pez en la mano, y eso es precisamente lo que haremos como clientes al entrar al local. En la entrada existe un estanque de grandes dimensiones con decenas de peces nadando. Nos proporcionarán una caña de pescar, y debemos hacernos con el pez que deseemos comer. Tras pescarlo, lo cocinan en el momento. Como experiencia gastronómica puede resultar curiosa, pero a mi sensibilidad animal, un poco cruel. 

 

Existe tal variedad de platos tan sumamente deliciosos, que durante toda mi estancia en Osaka decidí ir probando todos los que me dio tiempo. 

No podéis dejar de pedir raciones de gyozas, que hasta la fecha y junto con las de Nepal, es de lo mejor que he desgastado. Se tratan de pequeñas empanadillas (fritas o cocidas) rellenas de verduras o carne.  Otra de las especialidades del barrio son sus buñuelos de pulpo repletos de diferentes salsas, llamados takoyaki, así como el kani que es carne de cangrejo, el kushiage que son brochetas fritas, el tsukune que son brochetas de albóndiga de pollo, el kitsune udon que son fideos udon con tofu o la carne a la parrilla llamada yakiniku. 

También podéis acceder a algún lugar más tradicional y no dejar de tomar un Ramen, que son fideos japoneses servidos en un caldo preparado comúnmente a base de carne, miso y salsa de soja así como diferentes guarniciones como rebanadas de carne de cerdo, algas, menma y cebolleta. Y si lo que queréis es darle emoción a vuestra vida, tomar una ración de Fugu, o pez globo, que como sabréis es altamente venenoso si no se corta y se prepara de una manera correcta, por ello, sus chef son altamente cualificados y tienen más de tres años de preparación académica para poder ofrecer este plato tan curioso. 

 

Desde luego, comer en Shinsekai fue una de mis experiencias favoritas en Japón. Perderme por las callejas de este pequeño barrio de la ciudad de Osaka, observando la vida diaria de la gente local fue uno de lo momentos más impactantes de la ruta por Japón. Resulta totalmente recomendable descubrir este mágico lugar, y ya que estáis, comer algo o subir a la torre Tsutenkaku. 

 

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