Castillo de Neuschwanstein. El castillo de Luis II de Baviera.

Castillo de Neuschwanstein. El castillo de Luis II de Baviera.

El último castillo que mandó construir Luis II de Baviera se alza flotando sobre un desfiladero y su casi impronunciable nombre significa “el nuevo cisne de piedra”. Hoy forma parte de la ruta fascinante que recorre los grandes sueños arquitectónicos de aquel rey enamorado del arte.

El castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Nació en la imaginación de Luis II como una pura fantasía romántica de un castillo medieval idealizado. El castillo es una composición de torres y muros que pretendía armonizarse con las montañas y los lagos. Está situado sobre el desfiladero de Pöllat, en los Alpes Bávaros y se alza sobre el castillo de Hohenschwangau y los lagos Alpsee y Schwan.

Combina eclécticamente varios estilos arquitectónicos como el románico, el gótico y el arte bizantino, y su interior alberga múltiples piezas de artesanía no menos fantásticas. Su diseño no es funcional, sino estético, siendo en buena medida el producto de la mente de un escenógrafo teatral. Por dentro, además de continuas referencias a leyendas y personajes medievales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico, contiene una completa red de luz eléctrica, el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros), una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci y vistas a los paisajes de los Alpes Bávaros, incluyendo una cascada que el monarca podía contemplar desde su habitación.

Durante la edad media había en este desfiladero dos pequeños castillos, pero ya fueron ruinas para el s. XIX. Los restos de ambos castillos fueron el lugar de crecimiento de Luis II de Baviera. El primer gran proyecto de construcción del joven rey Bávaro no surge hasta su coronación en 1864, con la construcción del futuro castillo de Neuschwanstein, siguiendo de Linderhof y el palacio de Herrenchiemsee. 

Su interés por construir Neuschwanstein fue despertado por dos viajes que había realizado en los que visitó el castillo de Watburg y el de Pierrefonds. En la apreciación del rey, ambos castillos representaban una visión romántica de la Edad media, al igual que las sagas musicales de Richard Wagner. Fue el 15 de mayo de 1868 cuando le escribió a Wagner diciéndole que quería construir un castillo “al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes” sobre el desfiladero de Pöllat y que sería “más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau”. 

Con la muerte en 1848 de su abuelo, Luis I de Baviera, el joven rey Luis II obtuvo control de los bienes de su infantazgo, por lo que tenía a su disposición considerables recursos financieros. Con la planeada construcción del castillo, Luis II quería obtener un refugio fuera de la capital Múnich donde pudiera vivir su fantasía medieval. Sus primeros borradores están firmados por un escenógrafo teatral y un renombrado arquitecto, los cuales debían entregar cada desarrollo por mínimo que fuera al rey. Por ello, la influencia de Luis fue tal, que se puede afirmar que el castillo es más su propia creación que la de los artistas participantes.

La construcción del castillo empezó en 1869. Los caprichos y las demandas del Luis II crecieron con el edificio de la misma manera que lo hicieron los presupuestos, los planes y los costos reales.En 1884 el rey viajó desde Múnich para residir por primera vez en el castillo aún en plena construcción. Dos años más tarde, el rey muere, por lo que solamente vivió en el castillo un total de 172 días.

Neuschwanstein estaba supuesto a servirle a Luis II como un escenario teatral habitable. Era un templo de amistad dedicado a la vida y obras del compositor Richard Wagner quien sin embargo nunca lo visitó. A pesar de su gran tamaño, el castillo no estaba planeado para recibir y albergar a la corte noble. El palacio estaba diseñado más con fines decorativos que con consideraciones residenciales prácticas. Nunca fue la intención de Luis II que el castillo estuviera abierto al público, pero tan solo seis semanas después de su muerte, las puertas del castillo fueron abiertas a los visitantes. Con las recaudaciones de admisión se pagaron en parte los préstamos del rey. 

Tal vez uno de los pasajes más oscuros de la historia de este increíble castillo fue durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar fue utilizado por el partido nazi como almacén para obras de arte robadas en Francia y reservas de oro. Tras la guerra, y con la intención de eliminar cualquier tipo de prueba de actos delictivos, al castillo casi le cuesta la demolición por parte de las SS. 

El castillo de Neuschwanstein se compone de varias edificaciones individuales con unos 150 metros de longitud total, construido sobre la cima de un desfiladero rocoso. La elongada construcción tiene numerosas torres y chimeneas, ventanas de estilo románico, torrecillas, patio de armas, un invernadero, decorada con gabletes y frescos, escudos, almenas y esculturas. El conjunto de edificios, con el trasfondo del monte Tegelberg por un lado, el desfiladero de Pöllat al sur y el paisaje de colinas rico en lagos de los Alpes Bávaros, ofrece una pintoresca imagen desde cualquier dirección. En el diseño se hace referencia a los elementos típicos de los castillos, pero carece de instalaciones defensivas reales. 

El castillo fue construido de forma convencional con ladrillos y luego revestido con diversos tipos de piedra. Se utilizó piedra caliza blanca en las fachadas, piedra arenisca para las puertas y miradores, mármol para las ventas, columnas y capiteles. La Sala del trono fue una adición posterior y requirió una armadura de acero. Esta gigantesca construcción con unas 200 habitaciones, fue por dos décadas el mayor empleador de la región. En 1880 trabajaban diariamente unos 200 artesanos en la obra, sin contar los proveedores y otras personas involucradas en los trabajos.

Lo que nunca imaginó Luis II es que su obra serviría de referencia para otros grandes maestros y artistas venideros. Su fantástico castillo fue elegido por Walt Disney como modelo para el diseño del castillo de la Bella Durmiente de Disneyland. Además, el artista pop Andy Warhol lo utilizó como motivo en su litografía Neuschwanstein de 1987. También fue utilizado por la banda británica Blur para la portada de su sencillo Country House en 1995.

En la actualidad, Neuschwanstein es uno de los destinos turísticos más populares de Alemania, y aunque ese no fuese la intención de su ideólogo, la realidad es que la obra recibe un promedio de 1,4 millones de autistas anualmente. Sin ninguna duda, la obra de Luis II de Baviera es una de las joyas del país. 

Cómo llegar. 

Debemos coger un tren en la Hauptbahnhof de Múnich hasta Füssen en un trayecto que dura 2 horas y con un precio de unos 25€ para una persona, ida y vuelta. Una vez llegamos a Füssen deberemos tomar cualquier autobús de las líneas 73 y 78 que pasan con muchísima frecuencia. 

Precio. 

Las entradas para el Castillo de Neuschwanstein se adquieren únicamente en el Ticketcenter, la taquilla, situada en la localidad de Hohenschwangau, al pie de la montaña del castillo. Por eso, las entradas tienen que haberse sacado antes de ponerse uno en marcha hacia el castillo. 

La entrada para una visita guiada al castillo es válida para una hora determinada. 

La reserva anticipada de entradas es posible mediante un suplemento al precio de la entrada, hasta dos días antes (15 h / hora local), a más tardar, de la visita al castillo. Pueden efectuarse cambios o anulaciones hasta dos horas antes de la hora de entrada, también por teléfono. Reserva anticipada de entradas online. 

El precio de la entrada es de 13€. 

Para niños y jóvenes hasta los 17 años inclusive la entrada es gratuita.

Horario.  

De Abril a 15 de Octubre; 09.00h a 18.00h

De 16 de Octubre a Marzo; 10.00h a 16.00h

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba